INICIO QUIÉNES SOMOS MAPA DON CONSULTA COLUMNISTAS INFORMATE RRHH CONTACTO
BÚSQUEDA
BÚSQUEDA POR RUBROS
ACCESORIOS
AIRE ACONDICIONADO
AUTOPARTES
CAJAS DE VELOCIDAD
CINTURONES DE SEGURIDAD
CONJUNTOS DE MOTOR
CONVERTIDORES
EMBRAGUES
EQUIPAMIENTOS
ESPEJOS FAROS OPTICAS
FRENOS
INYECCIÓN ELECTRÓNICA
INYECTORES
NEUMÁTICOS
PARAGOLPES
POLARIZADO
RADIADORES
REPUESTOS MOTORES
SUSPENSIÓN
TURBOS
BÚSQUEDA POR MARCAS
AUDI
BMW
CHEVROLET
FIAT
FORD
KIA
MERCEDES BENZ
NISSAN
PEUGEOT
TOYOTA
VOLKSWAGEN

A 60 aÑos de un clÁsico argentino

Autohistoria

Hace 60 años nacía un icono de la industria y cultura argentinas. Casi sin proponérselo el Rastrojero fue ganando un espacio, a fuerza de confiabilidad y economía, hasta convertirse en una herramienta indispensable para el hombre de trabajo.

Cuando el Ingeniero Raúl Gómez se puso al frente de la recuperación de los tractores Empire para construir con sus partes aprovechables un camioncito utilitario, jamás pensó que su creación iba a trascender el simple objetivo de paliar una compra mal hecha por parte del Estado Nacional, para transformarse en un vehículo de transporte simple, económico y confiable, asociado para siempre al paisaje urbano y rural argentino.

En un plazo record de 90 días se construyó un prototipo a partir del motor, radiador, embrague, caja de velocidades y otras piezas del tractor que había nacido para aeropuertos y no, como necesitaba el país, para el campo. Bautizado Rastrojero por el propio Gómez, rápidamente viajó a Buenos Aires para acompañar la presentación oficial de los Institec Justicialistas, los nuevos autos argentinos que IAME producía en Córdoba para dar nacimiento a la industria automotriz argentina. La Plaza de la República y el obelisco fueron testigos del encuentro con el público porteño y del resto del país, el 1º de mayo de 1952. El Rastrojero no estuvo sólo, junto a él fue exhibida la Gauchita, rural desarrollada en forma simultanea y sobre la misma plataforma, pero que no llegó a ser producida en serie.

Su aspecto rústico, logrado mediante chapa plegada y soldada, respondía a las posibilidades constructivas y a su función especifica. El diseño de la carrocería y en particular su frontal, estuvo inspirado en las cupecitas que competían en el Turismo Carretera, con los característicos guardabarros que tenían como finalidad no juntar demasiado barro, teniendo en cuenta que el vehículo debía circular por el campo y caminos de tierra, a menudo anegados.
Su motor era de origen Willys Overland, naftero de 4 tiempos de 2.199 cm3  y una potencia de 65 CV. La capacidad de carga era de media tonelada.
En 1953 se inició la producción de los primeros Rastrojeros en unas barracas que se construyeron detrás de las instalaciones del Departamento de Transporte hasta que se construyó un hangar denominado Mc Comber, próximo a la pista del aeródromo del complejo industrial de IAME.

Nace el Rastrojero Diesel

El éxito del Rastrojero sorprendió a los más optimistas, en 1953, su primer año de producción, se entregaron 1.080 unidades y al año siguiente fueron 1.281 que agotaron la existencia de los 2.365 motores nafteros disponibles. Poco antes de arribar a esta cifra, el Ingeniero Montserrat había viajado a Alemania y allí estableció contacto con el fabricante Borgward. Rápidamente comprendió que lo mejor para el utilitario de IAME era continuar su producción con impulsores diesel, por su mayor economía y rendimiento. Se analizaron alternativas para la provisión de los futuros motores y se presentaron cuatro ofertas: Borgward, Perkins, Fiat y Jenbach.

El propulsor D4M 1,8 de origen alemán fue el que se destacó por sus resultados en los ensayos. Con una cilindrada de 1.758 cm3 alcanzaba una potencia de 42 CV.
Inmediatamente, se firmó un acuerdo entre IAME y Borgward que establecía la provisión de 20.000 propulsores y el compromiso de la empresa alemana de establecer una fábrica a partir del motor 7.000. Así nació el 4 de marzo de 1954 Borgward Argentina S.A. que levantó en Isidro Casanova una fábrica de 12.000 m2 de superficie donde comenzaron a producirse a partir de 1959 los primeros motores.

El Golpe de Estado de septiembre de 1955, afectó muchos planes de producción y desarrollo de vehículos de IAME e inclusive la denominación de la empresa que cambió por DINFIA y luego IME, sin embargo ante la evidencia del éxito del Rastrojero afirmado en una demanda sostenida y creciente, el nuevo gobierno de facto lo mantuvo en producción.
Con los años, llegaron mejoras. En 1964 fue presentado el modelo NP 62, con cambios en el exterior donde se destacaba el nuevo parabrisas enterizo. Su evolución fue el NP 66 equipado con el motor Borgward D301 E1 de 1.797 cm3 y 52 CV.

En 1968 es lanzado el modelo P 63, popularmente conocido como Caburé, con una cabina totalmente nueva, pero manteniendo la mecánica y prestaciones de la serie anterior.
Además del Rastrojero Diesel pick up, la línea de vehículos utilitarios fue ampliada con los camiones medianos y frontales O68 y F71, que también llevaban la denominación Rastrojero. Sobre la base de estos modelos surgieron diferentes versiones realizadas por empresas carroceras, como el doble cabina, rural, furgón, minibús y ambulancia. Estas variantes satisficieron durante años diversas necesidades del mercado, especialmente fueron muy útiles en el ámbito de las empresas públicas.
En 1974 fue lanzada la última serie que presentada cambios menores en la carrocería y el nuevo impulsor Indenor XD 4.88 de 1.946 cm3 y 60 HP. En particular se destacó la versión Conosur, con una carrocería de cuatro puertas y baúl, destinada al uso como taxi.

Lamentablemente en plena dictadura del  “Proceso de “Reorganización Nacional”, por decreto 1448/80 del 11 de abril de 1980 y por intervención del ministro de economía Martínez de Hoz se cerró definitivamente IME S.A. En el momento de su cierre, la empresa contaba con más de 70 proveedores, 100 concesionarios en todo el país y más de 3.000 empleados. El Rastrojero Diesel era su vehículo más popular, dominaba cómodamente el mercado de pick ups diesel con el 78 % de participación.
Su calidad y confiabilidad fue reconocida también en el exterior y muchas de estas unidades fueron exportadas a Bolivia, Chile, Cuba, Perú y Uruguay.

A más de medio siglo de su nacimiento y a 30 de su final, todavía es posible encontrarnos por las calles y caminos del país con su inconfundible ronroneo, haciendo lo que más le gusta y sabe hacer: trabajar.

.

por Gustavo Feder
www.autohistoria.com.ar

VOLVER
Empresa
Rubro
Contacto
Dirección
Localidad
Código Postal
Teléfono
E-mail
Web
Asunto
Comentarios
ENVIAR
Nombre
Apellido
Dirección
Localidad
Código Postal
Teléfono
E-mail
Asunto
Consulta
ENVIAR